miércoles, enero 19, 2022

Estudiantes de ingeniería crean robot que ahorra agua

Para evitar el desperdicio de agua en la industria hotelera, Aristides García, Noé Hernández y Luis Valverde, desarrollaron un robot sumergible que ahorra el 95% de agua usada en este proceso.

El prototipo es sustentable y beneficia tanto a la industria hotelera como a los usuarios finales de agua potable.

Para hacer realidad su proyecto, tuvieron que pedir préstamos a sus familiares y ocupar los ahorros de varios meses de trabajo. “Sacamos dinero abajo de las piedras, yo incluso he trabajado de uber. Pero siempre con el fin de meter dinero a esto”, menciona Noé, quien actualmente trabaja como mensajero e instala cámaras de seguridad.

 

“Al inicio intentamos vender gelatinas, quisimos hacer una rifa porque eran recursos solo de nosotros y pensamos que con eso la librábamos, pero conforme avanzamos fueron apareciendo personas»

Por su parte Aristides, que es originario de Tabasco, trabajó como repartidor de comida para sumar ingresos adicionales a Batial.

 

Hasta ahora no había tecnología mexicana capaz de realizar tareas de este tipo, el  aporte es brindar un servicio con el vehículo que sea más eficiente que los métodos tradicionales.

Originalmente pensaron que compitiera en la feria de ciencias y proyectos de la universidad, pero esa idea se transformó en la empresa Batial, que ganó el concurso de Innovación Sustentable de la cadena de Hoteles City Express y comenzará a dar servicio a 10 hoteles de la Ciudad de México y que pronto podría extenderse a 114 sucursales de la República Mexicana.

A mediados de enero comenzarán a brindar servicio a su primer cliente la empresa de hoteles City Express. Entrará en operación la primera fase de escaneo, en febrero comenzarán a hacer la limpieza en el sector industrial y podrán verse los beneficios.

En 2017 fueron reconocidos en el Cleantech Challenge, un concurso para empresas amigables con el ambiente.

 

La demanda de agua en el sector turístico aumenta del 5 al 20% en temporadas altas, segùn datos de la UNESCO, por lo que este recurso debe aprovecharse del mejor modo posible. El sistema que los jóvenes desarrollaron ahorra hasta 43 mil litros de agua en cada limpieza.

 

Las formas tradicionales para limpiar una cisterna son dos; en la primera una persona entra a la cisterna y realiza el lavado con escobas y cepillos. Esto lleva una semana, primero se debe cerrar completamente la llave de agua y después se vacía. En este proceso se desperdician alrededor de 50 mil litros de agua, según los cálculos de Batial.

 

En el segundo procedimiento, se hace una limpieza con propulsión, lo que requiere que un buzo entre mientras una bomba expulsa el agua. Esto representa un gasto de agua equivalente a 200 litros por minuto, la cantidad total depende del tiempo que tarde el buzo.

La técnica que Batial utiliza consiste en introducir el vehículo sumergible, que quita la basura sin dañar el fondo de la cisterna, luego separa los sedimentos y finalmente filtra el agua potable sin necesidad de desperdiciarla ni vaciar el contenido del depósito.

 

“Primero a prueba, inspeccionamos un hotel de la cadena, presentamos un informe y mostramos cuáles serán los beneficios de nuestro sistema, ahora la empresa podrá ver cuántos litros de agua se ahorran y cómo funciona nuestro sistema”, aclara Noé Hernández, miembro del equipo.

 

Con el sistema de Batial, los jóvenes también evitarán los riesgos que los buzos industriales corren al realizar esta tarea ya que el dispositivo funciona a control remoto, por lo que no es necesario que un ser humano entre a la cisterna. En julio de 2017, un buzo se ahogó mientras limpiaba la cisterna de un hotel cercano a Plaza Garibaldi en la Ciudad de Mèxico.

 

“Ya hemos platicado con buzos industriales y trabajan en condiciones muy duras, la temperatura del agua está entre 4 y 10 grados; si a través de este nuevo proceso podemos hacer que las personas que se dedican a esto se sientan más cómodas y tengan mejores condiciones de trabajo entonces nuestros empleados obtienen beneficios y nosotros también”, comenta Aristides.

 

Sin embargo, antes de que Batial fuera una empresa completa, la actividad principal de los tres miembros era estudiar, a la par del desarrollo del negocio, los tres jóvenes están en proceso de terminar sus respectivas carreras, y obtener ingresos de cualquier forma.

 

Aristides añade que paso decisivo para que un proyecto escolar se convirtiera en una empresa se dio gracias a la incubadora de negocios de la UNAM, se acercaron a ella hace dos años y ahí recibieron apoyo para planear su modelo de negocios.

 

“En una ocasión un profesor nos dijo: ¿Cuánto necesitan?, ¿Con cuánto los puedo apoyar realmente? Entonces tuvimos que convencerlo de que Batial es un negocio y eventualmente habrá rendimiento, ganarnos la confianza no es tan facil. Fueron como tres meses para explicarle cómo íbamos a usar los recursos , cómo lo vamos a gastar, convencerlo y decirle cuáles van a ser los beneficios”, comenta Aristides.

 

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