sábado, agosto 20, 2022

¿Será la guerra en Ucrania causa de proliferación nuclear?

CAMBRIDGE – Cuando en 1991 se derrumbó la Unión Soviética, Ucrania heredó una parte de su arsenal nuclear. Pero en el Memorándum de Budapest (1994), aceptó devolver esas armas a Rusia a cambio de «garantías» de Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos de que se respetarían su soberanía y sus fronteras. Rusia violó descaradamente esta promesa con la anexión de Crimea en 2014, y terminó de destruir el Memorándum con la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero. Muchos observadores han llegado a la conclusión de que Ucrania cometió un error terrible al entregar su arsenal nuclear (que llegó a ser el tercero más grande del mundo). ¿Estarán en lo cierto?

A principios de los sesenta, el presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy predijo que una década más tarde, al menos 25 países tendrían armas nucleares. Pero en 1968, los estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron un tratado de no proliferación que restringió su posesión a los cinco que ya las tenían (Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia y China). Hoy hay sólo nueve estados nucleares (los cinco firmantes nombrados, más Israel, la India, Pakistán y Corea del Norte); pero hay varios más situados en el «umbral nuclear» (provistos de capacidad tecnológica para fabricar armas nucleares en poco tiempo) que están considerando la opción.

Muchos observadores han llegado a la conclusión de que Ucrania cometió un error terrible al entregar su arsenal nuclear | Foto: Pexels
Muchos observadores han llegado a la conclusión de que Ucrania cometió un error terrible al entregar su arsenal nuclear | Foto: Pexels

Algunos analistas señalan que tal vez la proliferación sea conveniente, ya que un mundo de erizos con armas nucleares sería más estable que un mundo de lobos nucleares y conejos desarmados. En opinión de estos analistas, Rusia no se habría atrevido a invadir Ucrania si esta contara con armas nucleares. Además, se preguntan por qué algunos países deberían tener derecho a poseerlas y otros no.

Otros promueven su abolición total, objetivo establecido en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (2017) de la ONU, que entró en vigor en 2021 y hoy tiene 86 firmantes y 66 estados parte (aunque no lo firmó ninguno de los nueve estados nucleares).

Los escépticos sostienen que por más que la abolición de las armas nucleares sea una aspiración valedera a largo plazo, tratar de llegar allí demasiado rápido puede aumentar la inestabilidad y la probabilidad de conflictos. Consideran que el verdadero problema ético no es la existencia de armas nucleares sino la probabilidad de que se las use. Aunque tal vez fuera mejor que en los años treinta la humanidad no hubiera aprendido a liberar el poder de la fisión nuclear, es imposible abolir dicho conocimiento, así que lo mejor es concentrarse en reducir los riesgos de que se lo use con fines bélicos.

Imaginemos que usted vive en un vecindario donde el asalto, el robo y la violación de morada son cosa habitual. Un día, algunos de sus vecinos deciden instalar en sus casas aparatos explosivos de gran poder activados por sensores, y ponen carteles de advertencia para alejar a intrusos. El problema para usted es que la activación de esos dispositivos también causará daños a su casa. Pero tratar de desmantelar ya mismo el sistema implica importantes peligros.

¿Qué haría usted? Tal vez podría pedir a sus vecinos que usen el sistema sólo para defenderse contra intrusos y no para amenazar a terceros. Podría alentarlos a instalar dispositivos que reduzcan el riesgo de accidentes, y a modo de compensación por el peligro que le imponen, pedirles que incluyan su casa en los carteles de advertencia. Y tratar de persuadirlos de que tomen medidas tendientes a desarmar el sistema en algún momento futuro, cuando existan para ello medios relativamente seguros.

Trazando una analogía aproximada, las disposiciones contenidas en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de 1968 (TNP) son similares; de allí el enorme perjuicio causado por la invasión rusa de Ucrania. No sólo violó Rusia la garantía de seguridad explícita que había dado conforme al Memorándum de Budapest; también insinuó estar dispuesta a una escalada nuclear, como modo de disuadir a otros países de acudir en auxilio de Ucrania. Esas acciones debilitan el tabú que impide considerar las armas nucleares como armas de guerra normales, una convención que el Premio Nobel de Economía Thomas Schellingcalificó como la norma internacional más importante desde 1945.

Pero sería un error exagerar el daño causado al régimen de no proliferación por la invasión a Ucrania. Básicamente, quienes creen que el mensaje de la invasión para otros países es que estarían más seguros contando con armas nucleares simplifican demasiado la historia. No se puede dar por sentado que conservar las armas nucleares de la era soviética le hubiera ahorrado a Ucrania lo sucedido.

Al fin y al cabo, esas armas no serían utilizables de inmediato. El material fisionable de los misiles soviéticos de largo alcance que estaban desplegados en Ucrania se tendría que extraer, reconfigurar y adaptar a otro uso, lo cual, además de exigir tiempo y pericia, también podía acelerar la intervención rusa. Los países que se aproximan al umbral nuclear entran a una zona o «valle» de vulnerabilidad, donde su seguridad y la estabilidad general pueden verse reducidas. Aun cuando en una región sea imaginable llegar a un estado de disuasión estable, el trayecto hasta ese punto puede ser muy peligroso.

Algunos teóricos sostienen que así como las armas nucleares alentaron a las grandes potencias a actuar con prudencia, ya que les dieron una «bola de cristal» para ver de antemano la devastación resultante de una guerra nuclear, una proliferación de armas nucleares produciría estabilidad entre rivales regionales más pequeños, al actuar los erizos nucleares como conejos en vez de lobos.

Pero el riesgo de escalada no es el mismo en todas las regiones, y no puede darse por sentado que los gobernantes serán todos igual de sabios y usarán la bola de cristal. Cada región es distinta en cuanto a cantidad de guerras civiles y gobiernos derrocados, control civil de las fuerzas armadas, seguridad de las comunicaciones y protocolos de control de armamentos. Si los participantes en la proliferación están más expuestos a usar armas nucleares (incluso en forma inadvertida), ellos y sus vecinos estarán más inseguros al entrar en la zona de vulnerabilidad.

En última instancia, la proliferación nuclear tiende a aumentar la probabilidad de uso inadvertido o accidental, complica el manejo de posibles crisis nucleares y dificulta establecer controles que puedan algún día ayudar a reducir el papel de las armas nucleares en la política mundial. En síntesis, a mayor difusión de armas supuestamente defensivas, mayor el peligro de volar todo el vecindario. La enseñanza real de la guerra de Rusia en Ucrania es que debemos reforzar el TNP actual y abstenernos de acciones que lo debiliten.

 

 

Te puede interesar:

Más gasoductos, menos Putin

JOSEPH S. NYE JR.
JOSEPH S. NYE JR.
Joseph S. Nye, Jr. es Decano Emérito de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y autor de Do Morals Matter? Presidentes y Política Exterior desde FDR hasta Trump .

Relacionado

Información al momento

195,491SeguidoresMe gusta
11,030SeguidoresSeguir
8,120SuscriptoresSuscribirte

Últimas notas