viernes, junio 24, 2022

Cuando las encuestas se equivocan

Encuestas rumbo a las elecciones 2022 de estados como Aguascalientes y Durango se encuentran en guerra.

Dependiendo de quién las patrocina, ubican a los candidatos con amplia distancia entre sí  o, de plano, al revés de como en realidad se encuentran. ¿A qué le hacen caso los votantes? Eso depende, a su vez, de qué medios de comunicación difundieron cuál encuesta. Y esa decisión, por supuesto, es interesada.

Quien lea esto se preguntará: ¿No hay forma de confiar en las encuestas? Sí lo hay; solo necesitamos saber cuándo dudar de ellas. Aquí van algunas reglas para saber en qué momento una medición de opinión publica es seria y cuándo, por el contrario, hay que desconfiar:

  1. El historial de la encuestadora

    La primera forma de saber que una encuesta es confiable es conociendo el historial de la encuestadora. Durante los últimos procesos electorales, de 2015, 2018 y 2021, por ejemplo, hubo algunas empresas que se equivocaron de forma rotunda; otras fueron muy certeras. No diré aquí los nombres para no afectar reputaciones, pero basta con googlear resultados electorales vs. últimas encuestas publicadas (una o dos semanas antes de la elección) para saber de cuáles se trata. La fama no tiene nada que ver en este punto; si checamos el contraste entre predicción y ganadores, veremos que varias encuestadoras conocidas erran de manera sospechosa, mientras que otras menos reputadas quedan muy cerca.

  2. El método de la encuesta

    Las únicas encuestas fiables son las elaboradas en vivienda o vía telefónica. Aquellas que dicen medir preferencias electorales a partir de Facebook u otras redes sociales son vaciladas. La razón es simple: en las primeras hay una corroboración de que el interlocutor del encuestador es una persona real y se encuentra, físicamente, en un lugar que resulta estadísticamente representativo de una población determinada. En las mediciones de redes sociales, en cambio, no hay esos controles.

  3. Las preguntas

    Es muy fácil torcer las respuestas de los encuestados con la manipulación de las preguntas; de su orden e incluso de las palabras empleadas. Es muy diferente, por ejemplo, si yo pregunto: “En general, usted aprueba o desaprueba la gestión del gobernador”. A pedir responder: ¿Usted se enteró del escándalo del gobernador? Seguido de: pese a esos escándalos, ¿usted aprueba o desaprueba su administración?

  4. Los “sondeos”

    Es muy frecuente que algunos medios de comunicación caigan en la tentación de hacer preguntas a un grupo pequeño no segmentado demográfica ni geográficamente. Generalmente lo hacen a unos pocos cientos de personas y lo presentan como “encuesta” aunque, en el fondo, solo salieron a preguntar al azar, lo cual convierte al ejercicio en un mero sondeo que realizaron en un solo día. Una verdadera encuesta que mide preferencias electorales en Coahuila, por ejemplo, debe preguntar a un cierto numero de habitantes, en cierta proporción de hombres y mujeres, así como una cantidad determinada de jóvenes, adultos y adultos mayores de cada región del estado. Y preguntar a más personas en Saltillo y en Torreón, porque es donde más votantes registrados hay. No hacerlo de esa manera es dar palos de ciego y errar irremediablemente.

  5. El contexto del estado

    Cuando El Bronco fue elegido gobernador de Nuevo León, casi todas las encuestas se equivocaron al vaticinar lo contrario: una victoria cómoda de la candidata priísta. Los encuestados mienten, pero lo hacen con motivos. En México es muy común que digan que votarán por el candidato del gobierno en turno, cuando en realidad planean hacer lo opuesto. Temen perder apoyos sociales, o que sean perjudicados de algún modo por las administraciones vigentes. Es por esta razón que debemos tomar distancia de las encuestas que predicen cómodas victorias de los candidatos de los gobiernos locales.

¿Alguien puede asegurar, sin ninguna duda, que Morena ganará cuatro gubernaturas y que el PAN y el PRI vencerán en las otras dos? Absolutamente no. Pero de lo que debemos desconfiar aun más es de las encuestas que dicen que el partido en el poder –en las entidades donde habrá elección– ganará de forma cómoda. Eso aplica en Aguascalientes y Durango. Incluso las mediciones que ubican a Tere Jiménez y a Esteban Villegas con ventaja, reconocen que la distancia con las morenistas Nora Ruvalcaba y Mariana Vitela, respectivamente, se ha reducido considerablemente desde los primeros estudios.

Es imposible saber con exactitud cuál será el resultado de las elecciones 2022. De lo único que si podemos estar seguros, es de que se equivocan los analistas que y dan por muertos a unos y alzaron la mano de los otros.

 

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Rommel Gastélum
Rommel Gastélum
Periodista profesional y analista independiente.

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