jueves, enero 20, 2022

El concurso chafa de Claudia Sheinbaum

Imaginemos que somos arquitectos:

Un cliente nos pide construir un edificio con nuestros propios recursos y sólo nos va a pagar si le gusta el trabajo ya terminado.

Además nos dice que esa tarea se la pidió a otros cientos de personas sin importar si son estudiantes, profesionistas o aficionados. 

Una vez terminado el edificio (en tiempo récord) nuestra obra es calificada por un abogado, dos políticos y el sobrino de un empresario que sabe algo de arquitectura porque cursó los primeros semestres de la carrera. ¿Suena a algo muy ridículo, no? Pues algo así son los concursos de diseño…

 

Cartel ganador para la Semana Santa de Cuenca 2018, en España. Fue realizado por un arquitecto.

Los concursos de diseño: luz y sombra

 

¿Son buenos o malos? Bueno, depende del punto de vista por el que lo veamos. Para los jóvenes son una oportunidad para comenzar su carrera dentro del medios. Para los profesionistas significa una manera de menospreciar su labor creativa.

Estos concursos no suelen generar mucho ruido porque están dirigidos a una comunidad específica, incluso pasan desapercibidos, aunque son más comunes de lo que imaginamos.

Pero recientemente los concursos fueron tema de conversación a raíz del organizado para cambiar el logotipo de la Ciudad de México, el cual estuvo lleno de polémicas, grilla política, acusaciones de plagio, memes y opacidad en la realización. Digamos que es lo normal en este tipo de eventos.

 

 

Propuestas para logo de la CDMX

 

Benito Cabañas, fundador del estudio de diseño Abracadabra, nos explicó que, al menos en México, la organización de estos concursos es muy precaria porque no se dan las condiciones necesarias para que los participantes compitan de manera seria:

“De entrada las personas detrás de la convocatoria son gente que no está especializada o el jurado calificador no tiene los conocimientos necesarios para hacer su tarea. A eso le sumamos que las compensaciones o premios muchas veces no cubren los gastos en recursos técnicos ni humanos invertidos en la realización del trabajo”.

 

 

   

                                   

 

Ejemplo de cartel ganador de un concurso hecho por el gobierno de Morelos para el Día Internacional Contra la Homofobia

 

Así como este caso, la mayoría de concursos son lanzados por el gobierno, para renovar la imagen de un órgano público o para realizar carteles de eventos culturales.

Sin embargo, Benito considera que para una tarea tan compleja, como lo es “vestir a una ciudad”, lo mejor es acudir a un estudio de diseño profesional:

“Los concursos claro que ayudan para que los que están empezando en esto den a conocer sus ideas, pero cuando ya hablamos de algo de esta dimensión se tiene que tratar con la misma esencia de una política pública, en donde el trabajo se ponga a licitación con estudios o profesionales ya establecidos para que se haga de manera justa y transparente”.

El director de Abracadabra recomienda que estas tareas no se soliciten por medio de concursos, porque no hay un control de calidad, ni se presta atención a la evolución del trabajo, lo que propicia errores en los diseños o situaciones de plagio.

 

 

Similitudes entre logotipos participantes en diferentes concursos

 

Eso ya lo había visto antes

 

No estamos asegurando que se trate de un plagio, pero cuando finalmente se presentó la propuesta ganadora, los internautas encontraron similitudes entre el nuevo logo y el usado por la banda de metal Neural FX. 

El diseñador Israel Hernández, ganador del concurso, explicó que se trata de una conceptualización del encuentro de los cuatro barrios originarios de Tenochtitlán en la época prehispánica, según se muestra en el códice Mendoza.

 

 

Comparación entre el nuevo logotipo de la CDMX (izquierda) y el usado por la banda Neural FX desde 2012 (derecha)

 

Durante el anuncio no se dijo quiénes conformaron el jurado calificador o qué métodos se aplicaron para seleccionar al ganador.

Después de toda la controversia, el logotipo finalmente fue registrado oficialmente y empezó a utilizarse desde el primer minuto de la nueva administración, cerrando de tajo este capítulo.

Pero por un momento, la sociedad en general conoció más sobre estos concursos y por primera vez, al menos en la Ciudad de México, el tema atrajo el interés de diferentes sectores de la población que debatieron sobre la organización, el desarrollo, las propuestas y el ganador.

La importancia de la identidad

 

¿Si tuvieras que elegir un color para la Ciudad de México, cuál sería?

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“Blanco Bellas Artes” 

 

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 “Rosa Cedemequis”

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“Naranja Metro”

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“Verde Chapultepec”

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“Amarillo Cempasúchil”

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 “Beige Zócalo”

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“Rosado Ajolote”

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“Naranja Pastor”

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“Dorado Ángel de la Independencia”

“Inventarse” colores a través de las cosas, situaciones o personajes que percibimos en nuestra cotidianidad es algo muy común en diseño gráfico.

Estos colores “inventados” nos hacen sentir que pertenecemos a un lugar, a una cultura y una tradición nutrida de acontecimientos, sentimientos y experiencias formadas a través de los años. 

 Ahora tómate un minuto y mira estos logotipos, reflexiona con cuál te sientes más identificado, si no vives en la Ciudad de México, piensa cual se te hace más “chilango”:

 

       

Evolución del logotipo del Gobierno de la Ciudad de México

 

Un logo no sirve si el diseño no funciona

Uno de los grandes problemas del concurso lanzado el año pasado por la actual Jefa de Gobierno, era la falta de preparación de los organizadores y jueces calificadores, quienes en su afán de elegir un ganador se dejan llevar por lo que les parece más bonito sin pensar si su decisión puede ser perjudicial a largo plazo.

“El diseño de un logotipo para un órgano público se confunde con hacer algo bonito sin ninguna percepción de utilidad, incluso hay veces que los colores y temáticas reflejan al partido de las personas que llegan al gobierno, ignorando por completo la historia y tradición del lugar.

El diseño tiene que funcionar dentro de un contexto para que los ciudadanos tengamos un vínculo más cercano. No en cuanto a la afinidad a la imagen o de los elementos estéticos, sino en función de lo que representa ese organismo al servicio de la ciudadanía”, señala Benito Cabañas, fundador del estudio Abracadabra.

El elemento principal del logo de campaña del panista Christian Von se recicló al ganar la  Delegación Benito Juárez en 2015, dicho recurso es una imagen prediseñada bajada de internet.

 

Otro aspecto que se debe tomar en cuenta antes de iniciar con los bocetos para crear un logotipo institucional es la investigación histórica y cultural en la que creativos, especialistas de la comunicación, servidores públicos e integrantes de la ciudadanía participen para llegar a un concepto representativo.

“Una vez que se concreta una idea hay que pensar en las aplicaciones, es decir, cómo se utilizará en papelería, mobiliario urbano, señalizaciones, anuncios, impresos, audiovisuales, elementos para web, etc.

Esto es muy importante porque a veces las instituciones desperdician mucho dinero usando soluciones poco pensadas, difíciles de reproducir, que no tienen lineamientos de imagen y esto genera que cada quien use sus criterios, aplicaciones o tonos y si eso se traduce a costos puede ser una brutalidad”, indica Benito.

 

 

 

El nuevo logotipo de la Alcaldía Iztapalapa es difícil imprimir en reducciones, ampliaciones, versiones a una sólo color y formatos texturizados, además tiene errores en la separación de las letras (kerning)

 

 

Tras varias solicitudes de información realizadas a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, la Contraloría General de la CDMX, la Secretaría de Finanzas, Comunicación Social de la CDMX e incluso al partido Morena, todas fueron negativas.

Se les preguntó por el contrato por los derechos de autor y la cantidad del premio otorgado al ganador del concurso. Entre estas instituciones ninguna pudo dar respuesta y decían que era asunto de otras secretarías, incluso de las ya mencionadas.

La respuesta que dio mayores resultados decía que era un asunto que se tenía que tratar con la Jefatura de Gobierno y el equipo de transición de la Jefa de Gobierno. Pero al volver a preguntar a esa instancia no hubo respuesta.

También se contactó al diseñador Israel Hernández para una entrevista que negó.

Pasa en todo el mundo

Como ya se dijo, la falta de rigurosidad en los concursos de diseño no es un problema exclusivo de México, sino que pasa en todas partes del mundo. 

Para tener un punto de vista más internacional contactamos a Marco Creativo, quien es diseñador, profesor y youtuber, que ha hecho trabajos en diferentes países y al preguntarle su opinión sobre estos concursos nos respondió que:

“Yo no suelo participar en concursos de este tipo, se desprestigia la labor del diseñador. Es como si fueras a todas las carnicerías de tu ciudad a por un filete de ternera, te llevas 100 filetes a casa, y te los comes todos y al final solo le pagas a aquella carnicería donde te ha gustado más su filete, no es lógico, ¿verdad?

Pues en este caso es así. Se insta a trabajar gratis para una entidad o corporación. Lo ideal sería limitar la participación y remunerar a todos los participantes con un dinero inicial que sirva por lo menos para suplir gastos. Y una vez escogido al ganador ya se haría el contrato con el monto total del proyecto”. concluyó.

 

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