martes, enero 18, 2022

Quién es Tláloc, el Dios al que agradecimos que lloviera

¿Quién podía ayudarnos si ninguna autoridad federal o local podría mejorar la mala calidad del aire en el Valle de México? Tláloc, el dios prehispánico de la lluvia. Pero ¿quién es él?

Tláloc es el dios de la lluvia en diversas culturas prehispánicas y los capitalinos le atribuyeron a él la lluvia y granizo que cayeron ayer y hoy por la tarde, aunque no ayudó a bajar los niveles de contaminación como se esperaba.

Pero el mito de Tláloc va más allá de sólo traer lluvia a la cuenca mexicana. De hecho es un personaje sumamente importante y fue venerado por diversas civilizaciones mesoamericanas, por ello hacemos un recuento de datos interesantes para comprender su relevancia.

Etimología y otros nombres

Hay muchas variantes sobre el significado del nombre Tláloc, por ejemplo una de las más populares es “El néctar de la tierra”, derivada de los términos en náhuatl “tlālli”, que significa tierra y “octli” que se traduce como néctar.

Otros significados que se han propuesto es que el nombre proviene de los términos “tlāl” y “oc”, que se traduce como “el que reposa en la tierra”. En otras variaciones se interpreta como “El que hace brotar la tierra”, que de hecho es la más aceptada entre los investigadores y que hace referencia a su relación con la lluvia.

Hay que resaltar que los significados anteriores fueron interpretados de acuerdo a su connotación azteca, sin embargo, Tláloc es una entidad multicultural que tuvo muchos nombres de acuerdo a la región.

Por ejemplo, la cultura maya lo llamaba Chaac, los zapotecos lo conocían como Pitao o Cocijo, Dzahui o Savui, mientras que los totonacas Tajín o Aktsini, pero se estima que al menos tiene otros 26 nombres en civilizaciones más pequeñas.

Mitología

Aunque actualmente se refiere a Tláloc como una deidad, los mexicas no tenían el concepto de Dios como tal, sino que se estos seres eran llamados “señores”, por tanto Tláloc sería El Señor de la Lluvia y el Trueno.

En la tradición popular y códices rescatados de la época prehispánica se le describe como un ente benevolente con un carácter fuerte, pues así como deja caer el agua para los cultivos, también es rápido para la reprensiones y no duda en enviar inundaciones cuando algo no lo satisface.

Estudios realizados en el Templo Mayor revelan que los mexicas sacrificaban niños en su honor y la mayoría de los objetos rescatados en excavaciones y pinturas en paredes de las ruinas demuestran que la representación de Tláloc es la que más aparece, a pesar de que Huitzilopochtli era el señor principal de esta cultura.

De hecho, uno de los dos espacios de adoración en lo alto del Templo Mayor de México-Tenochtitlán, una pertenece a la veneración de Tláloc (con tonos azules) y la otra a Huitzilopochtli (con tonos rojos).

Tláloc gobierna el cuarto cielo de la mitología mexica, conocida como el Tlalocan, el cuarto cielo, descrito como un sitio que alberga una eterna primavera y es el lugar al que llegan los espíritus de las personas cuya muerte tuvo una relación con el agua, como ahogamiento o enfermedades transmitidas por ella.

También de acuerdo a la interpretación a la Piedra del Sol, conocida como Calendario Azteca, se explica que él fue el Señor soberano de la tercera era del sol o el Mundo del Tercer Sol, mismo que destruyó para purificarlo con un gran diluvio.

A su servicio tiene a los entes conocidos como “Tlaloques”, que son espíritus menores que acompañaban a la lluvia y los rayos enviados por Tláloc. También se creía que estos seres eran las almas de los niños sacrificados en su honor.

Con la ayuda de los tlatoques, el Señor de la Lluvia proveé del agua para fertilizar las tierras del cultivo. En la tradición popular e le acredita la eclosión del maíz, principal alimento de los pueblos mesoamericanos, por ello en algunos códices se le da el nombre de “El dador”.

Representación

La mayoría de artesanías, pinturas y esculturas acreditadas por el INAH como imágenes de Tláloc son de su cabeza y en forma de vasijas y ollas.

Se le representa comúnmente como un ser de piel azul celeste, con dos enormes y redondos ojos y prominentes colmillos de jaguar.

En códices su imagen cambia un poco, se le añaden tonos negros a su piel y se le ve acompañado de nubes y una corona de plumas de quetzal y garza.

Calza sandalias de espuma y viste con ornamentas de jade y un pectoral de oro, cargando siempre un objeto con cascabeles, que vendría siendo una representación del  trueno.

Existe un debate sobre si el enorme monolito exhibido a las afueras del Museo Nacional de Antropología es realmente Tláloc, pues algunos investigadores creen que la escultura no coincide con las descripciones anteriores, sin embargo el INAH la cataloga oficialmente como el señor de la lluvia.

Ahora que conoces estos datos sobre Tláloc y su importancia en la cultura mexicana podrás entender mejor porque este personaje fue el verdadero héroe el día de ayer en el combate a la contingencia del Valle de México.

Si quieres aprender más sobre las culturas prehispánicas visita el Museo Nacional de Antropología y el Templo Mayor, en la Ciudad de México y la zona arqueológica de Teotihuacan, en el Edomex, en donde encontrarás como los antiguos pobladores lidiaban los problemas cotidianos, como el ambiente, con el culto a sus señores divinos.

Relacionado

Información al momento

141,800FansMe gusta
9,257SeguidoresSeguir
4,500SuscriptoresSuscribirte

Últimas notas